LOS PULSARES


El primer pulsar fue observado hace 50 años el 6 de agosto de 1967, usando ondas de radio, pero desde entonces se han estudiado en casi todas las longitudes de onda de la luz , incluyendo rayos X y rayos gamma.
La mayoría de los pulsares se forman cuando una estrella, entre 8 y 20 veces la masa de nuestro sol, se queda sin combustible y su núcleo se derrumba en un objeto súper denso y compacto: una estrella de neutrones. Estas estrellas de neutrones son del tamaño de una ciudad y pueden rotar lentamente o muy rápidamente, girando desde una vez cada pocas horas hasta cientos de veces por segundo. A medida que giran, emiten haces de luz que parecen parpadearnos desde el espacio. Un día, hace cinco décadas, una estudiante de posgrado de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, llamada Jocelyn Bell, examinaba los datos de su radiotelescopio cuando notó algunas marcas inusuales, que ella llamó "scruff", indicando un misterioso objeto que parpadeó sin pausa cada 1.33730 segundos. Este fue el primer pulsar descubierto, conocido hoy como PSR B1919 + 21.


En poco tiempo se dieron cuenta de que los púlsares eran mucho más complicados de lo que se ve a simple vista: producen muchos tipos de luz, no sólo ondas de radio. La Nebulosa del Cangrejo, a sólo 6.500 años luz de distancia se formó después de una explosión de supernova, que aplastó el núcleo de la estrella madre en una estrella de neutrones. El pulsar resultante, ubicado dentro de la nebulosa que resultó de la explosión de la supernova, está entre los objetos mejor estudiados en nuestro cosmos. Se representa arriba en luz de rayos X, pero brilla a través de casi todo el espectro electromagnético, desde las ondas de radio hasta los Rayos gamma


En 2015 el telescopio espacial de rayos gamma de Fermi descubrió el primer pulsar más allá de nuestra propia galaxia capaz de producir tales emisiones de alta energía. Ubicado en la nebulosa de la Tarántula a 163.000 años luz de distancia, el PSR J0540-6919 brilla casi 20 veces más en  rayos gamma que el pulsar incrustado en la Nebulosa del Cangrejo.


Una flota de telescopios de rayos X en órbita, incluidos los observatorios Swift y Chandra, observaron a IGR J18245-2452, que alternaba entre la generación de rayos X y ondas de radio. Los científicos sospechan que estos cambios radicales podrían deberse a la subida y caída del gas que fluye hacia el púlsar desde su estrella compañera. Esto sólo muestra que los pulsares son fácilmente influenciados por su entorno.


Ese mismo año 2013, el Telescopio Espacial de Rayos Gamma de Fermi descubrió otro pulsar, PSR J1023 + 0038, en el acto de una transformación importante, también bajo la influencia de su estrella compañera cercana. El faro de radio desapareció y el pulsar se iluminó cinco veces en rayos gamma, como si alguien hubiese disparado un interruptor para aumentar la energía del sistema.  La misión del explorador de composición de interiores de neutrones (NICER), lanzada el pasado mes de junio, estudiará los pulsares como los anteriores usando mediciones de rayos X. Los científicos serán capaces de mirar aún más profundamente los núcleos de estas entidades densas y misteriosas.



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